¿Qué causa el impulso frecuente de orinar?

Tener la necesidad constante de orinar, incluso cuando acaba de terminar, se conoce médicamente como micción frecuente o frecuencia urinaria.

En promedio, las personas vacían su vejiga entre cuatro y ocho veces por día. La mayoría son capaces de controlar su vejiga si el impulso aparece repentinamente.

Pero si de repente descubre que necesita ir más de ocho veces al día y tiene dificultades para aguantarlo, esto puede indicar una preocupación médica más grave.

Diagnóstico de la micción frecuente

La necesidad frecuente de orinar puede ser síntoma de muchas afecciones diferentes. Para diagnosticar la causa, su médico generalmente realizará un examen físico y le preguntará si está tomando algún medicamento, tiene algún síntoma de infección o tiene algún cambio en sus hábitos de alimentación o bebida.

Otros síntomas pueden acompañar la frecuencia urinaria, incluyendo fiebre, dolor de espalda, vómitos, escalofríos, aumento de la sed, fatiga, cambios en la orina o secreción del pene o la vagina. Cada uno de estos puede proporcionar pistas sobre lo que puede estar sucediendo.

Condiciones que pueden causar la micción frecuente

Una revisión de los síntomas a menudo puede llevar a un médico a investigar la causa más probable de la frecuencia urinaria. Las causas pueden incluir:

  • La infección del tracto urinario (ITU) se refiere a una infección de la uretra, la vejiga, el uréter o los riñones. Cuando afecta el tracto urinario inferior, la IU puede hacer que una persona sienta que necesita orinar todo el tiempo. La presencia de pequeñas cantidades de sangre en la orina también puede ser una indicación. Las ITU son mucho más comunes en las mujeres que en los hombres.
  • Los diuréticos  incluyen medicamentos utilizados para tratar la presión arterial alta o la acumulación excesiva de líquidos en los tejidos. El uso de estos puede causar un aumento marcado en la micción. Las bebidas con cafeína, como el café y la cola, también pueden tener un efecto diurético.
  • El cáncer de vejiga a  menudo se caracteriza por la necesidad frecuente de orinar y la presencia de sangre en la orina (generalmente sin dolor).
  • La vejiga hiperactiva  no es un síntoma de un problema, sino el problema en sí. Las contracciones involuntarias de la vejiga te hacen sentir como si tuvieras que orinar incluso después de haber ido o te hacen despertar por la noche para orinar.
  • La diabetes tipo I y II también se sabe que causa un exceso de orina para que el cuerpo se deshaga de la glucosa no utilizada.
  • La cistitis intersticial  es una condición dolorosa de la vejiga que puede llevar a una persona a orinar hasta 60 veces al día.
  • El cáncer de ovario a  menudo se denomina “asesino silencioso” debido a la falta de síntomas en las primeras etapas . Si tiene ganas de orinar pero no puede ir o está orinando con más frecuencia de lo habitual, puede ser una señal temprana que debe ser revisada.
  • El cáncer de próstata y la prostatitis  (inflamación de la glándula prostática) pueden bloquear el flujo de orina si presiona contra la uretra (el tubo que lleva la orina fuera del cuerpo). Esto aumenta la necesidad de orinar aunque una persona no pueda hacerlo.
  • Las afecciones neurológicas pueden dañar los nervios que irrigan la vejiga, como pueden ocurrir con un derrame cerebral  o la  enfermedad de Parkinson . Esto puede provocar problemas en la vejiga, como la necesidad constante de orinar.
  • El embarazo  puede aumentar la necesidad de orinar, ya que la presión del bebé contra la vejiga casi siempre aumenta la frecuencia urinaria.
  • La quimioterapia tiene una serie de efectos secundarios, entre los que se encuentra la necesidad frecuente de orinar. A menudo, la orina puede estar turbia, tener un olor fuerte o tener diferentes colores como resultado de los medicamentos de quimioterapia.

Tratamiento de la frecuencia urinaria

El tratamiento de la afección subyacente suele ser la mejor manera de lidiar con la micción frecuente. Esto puede significar controlar la diabetes de una persona, tratar una infección del tracto urinario o someterse a una terapia contra el cáncer.

Si la afección se diagnostica como una vejiga hiperactiva, el tratamiento puede incluir terapias conductuales como el reentrenamiento de la vejiga, la modificación de la dieta, los  ejercicios de Kegel y el control de la ingesta de líquidos.

Auto-tratamiento o presumiendo que es una infección pasajera que “desaparecerá por sí sola” nunca es una buena idea. Si bien la condición podría ser menor, también podría ser un signo temprano de algo grave. El mejor consejo es que lo revisen pronto, aunque solo sea por su propia tranquilidad.