Una visión general de la esclerosis subcondral

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Síntomas, causas, diagnóstico y tratamiento

La esclerosis subcondral es un engrosamiento del hueso en las articulaciones. Puede afectar a las personas que tienen osteoartritis y provocar espolones óseos dolorosos. Afortunadamente, la esclerosis subcondral se detecta fácilmente y existen varias opciones de tratamiento disponibles. La esclerosis subcondral se observa con frecuencia en las articulaciones de la rodilla, la cadera, la columna vertebral y el pie.

Síntoma y Causas

Para entender qué es la esclerosis subcondral, es útil tener una idea clara de cómo la osteoartritis afecta las articulaciones del cuerpo. La osteoartritis no solo degrada el cartílago en una articulación, sino que también desgasta el hueso subcondral que se encuentra debajo del cartílago.

A medida que el cuerpo intenta volver a crecer (remodelar) este hueso, vuelve más grueso que antes, lo que resulta en esclerosis subcondral. Es más comúnmente detectado en las últimas etapas de la osteoartritis.

La esclerosis subcondral puede causar espolones óseos dolorosos y, en algunos casos, reducir el movimiento de rango en la articulación afectada. La pérdida de estatura también es común, especialmente si la rodilla, la cadera o la columna vertebral están afectadas. Cuando ocurre en la rodilla, a veces puede ocurrir el bloqueo de la articulación.

Los factores de riesgo para la esclerosis subcondral incluyen predisposición genética, sexo femenino, edad avanzada, obesidad, lesión articular previa, desalineación de la articulación o forma anormal de la articulación.

Las mujeres son más propensas a tener esclerosis subcondral más que los hombres, con un 18 por ciento más de 60 probabilidades de desarrollar la enfermedad. Por otro lado, los hombres son más propensos a desarrollar esclerosis subcondral menor de 50 años.

Diagnóstico

Cuando se realiza una radiografía como parte del proceso de diagnóstico de la osteoartritis, la esclerosis subcondral es una de las cosas que el radiólogo busca y observa. Aparece en la radiografía como un área más densa del hueso justo debajo del cartílago en su articulación, que aparece como un hueso anormalmente blanco a lo largo de la línea de la articulación. La resonancia magnética (IRM) también se puede ordenar ya que es mejor para detectar lesiones en tejidos blandos.

La presencia de esclerosis subcondral de ninguna manera puede predecir cómo progresará su osteoartritis. No debe asumir que su condición empeora si se diagnostica esclerosis subcondral.

De hecho, un estudio publicado en Osteoarthritis and Cartilage sugiere que la esclerosis subcondral puede prevenir la pérdida de cartílago en personas con artrosis de rodilla en varo . Según los investigadores, el crecimiento excesivo de hueso a veces puede ayudar a realinear las articulaciones de la rodilla arqueadas y evitar la abrasión excesiva.

Otro estudio publicado en 2014 tampoco encontró una asociación significativa entre la esclerosis subcondral basal y un mayor riesgo de pérdida de cartílago en la rodilla.

Tratamiento

Al igual que la osteoartritis, no existe cura para la esclerosis subcondral. Pero, hay pasos que puede tomar para disminuir su progresión y reducir los síntomas dolorosos.

El ejercicio físico de bajo impacto, incluido el uso de una bicicleta estacionaria, el yoga y la natación, son formas excelentes de mantener activas las articulaciones afectadas. En las personas con sobrepeso, la pérdida de peso también se recomienda como una forma de reducir el estrés en sus articulaciones.

Su médico también puede recomendar fisioterapia, hidroterapia o tratamientos médicos más holísticos, como la acupuntura . También se pueden recomendar medicamentos antiinflamatorios , como el ibuprofeno .

Para los casos más graves, hay medicamentos recetados que pueden ayudar a proporcionar alivio. En general, cualquier cosa que alivie los síntomas de osteoartritis también ayudará con los síntomas de esclerosis subcondral.

En algunos casos graves, se puede recomendar la cirugía para eliminar el exceso de crecimiento óseo. Al igual que con cualquier condición crónica, consulte con su médico para determinar el mejor curso de tratamiento para sus síntomas.