Una descripción de quistes ováricos rotos

Si bien es poco frecuente, las complicaciones pueden ser graves.

Un quiste ovárico es un saco lleno de líquido que se forma dentro o sobre un ovario. Los quistes ováricos no son tan infrecuentes y tienden a desaparecer por sí solos. Sin embargo, a veces pueden romperse y causar dolor extremo.

Síntomas y Causas

La gran mayoría de los quistes ováricos son indoloros y no conducen a complicaciones de ningún tipo. Sin embargo, hay ocasiones en que la ubicación de un quiste puede causar irritación o incomodidad durante una evacuación intestinal o al tener relaciones sexuales. Esto generalmente ocurre cuando el quiste ha crecido tanto que comienza a presionar los nervios u otros órganos.

Si un quiste ovárico continúa creciendo, puede romperse repentinamente, causando dolor y sangrado. El dolor generalmente será agudo y repentino y se ubicará a un lado de la pelvis.

A menudo se producirá una ruptura durante o inmediatamente después de un ejercicio o sexo extenuante. Si el sangrado es abundante, la mujer puede experimentar mareos, aturdimiento, falta de aliento y una frecuencia cardíaca rápida. La ruptura de los tejidos puede aumentar el riesgo de infección si no se trata.

Incluso si el quiste no se rompe, a veces puede hacer que el ovario se retuerza y ​​corte el suministro de sangre. Esta es una afección grave llamada torsión ovárica en la que la disminución de la circulación puede causar la muerte de los tejidos ováricos. Al igual que con una ruptura, el dolor será intenso y estará situado a un lado. Se necesitaría una intervención quirúrgica inmediata para desenrollar el ovario y prevenir la necrosis (muerte celular).

Diagnóstico

El diagnóstico de quiste ovárico roto generalmente comienza con una ecografía. Si el quiste se ha roto, el ultrasonido mostrará líquido alrededor del ovario e incluso puede revelar una úlcera vacía en forma de saco. Se puede usar un hemograma completo (CBC) para detectar signos de infección u otras anomalías.

Mientras que una ecografía es el mejor método para evaluar un quiste roto, tiene sus limitaciones. Para confirmar el diagnóstico, su médico tendrá que descartar cualquier otra afección con síntomas similares, como un embarazo ectópico, enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) o causas no ginecológicas como apendicitis o un cálculo renal.

Es importante tener en cuenta que la ovulación en sí puede causar un dolor leve cuando se libera el óvulo. Nos referimos a esto como dolor mittelschmerz , cuyo síntoma no es inherentemente anormal. Sin embargo, en algunas mujeres, el dolor puede ser extremo y debe justificar una investigación para determinar si existen otras causas posibles, como la endometriosis (el crecimiento excesivo del tejido uterino).

Tratamiento

Una vez que un quiste ovárico se ha roto, a menudo no hay necesidad de tratamiento, suponiendo que el CBC y los signos vitales de la mujer estén estables. Se pueden recetar medicamentos para el dolor para ayudar a controlar el malestar. El descanso puede recomendarse por un día o dos para permitir que los síntomas se resuelvan por completo.

Sin embargo, en algunos casos, un quiste puede ubicarse cerca de un vaso sanguíneo importante y su ruptura puede causar sangrado severo. Con casos como estos, la hospitalización y la cirugía pueden ser necesarias para detener la hemorragia y prevenir la pérdida adicional de sangre.

Si no se trata, el sangrado puede llevar a una condición grave conocida como hematoperitoneo en la cual la sangre se acumula en el espacio entre el revestimiento interno de la pared abdominal y los órganos internos.

No se puede necesitar tratamiento para un quiste ovárico roto más que medidas de comodidad. Pero si se produce una hemorragia grave, puede ser necesaria una cirugía para detener la pérdida de sangre.

Prevención

No hay forma de prevenir la ruptura de un quiste ovárico. Dicho esto, si su médico encuentra uno durante un examen de rutina, puede recomendarle un método de observación y espera para ver si el quiste aumenta de tamaño o desaparece por sí solo.

Si el quiste es grande y ya causa molestias, el médico puede recomendar una cirugía laparoscópica (“ojo de cerradura”) para extirpar el crecimiento. Es un procedimiento hospitalario y no debe confundirse con una cistectomía (extirpación de la vejiga).