¿Qué tan cerca estamos de una cura funcional para el VIH?

Una cura funcional es una hipótesis basada en la evidencia por la cual el VIH puede mantenerse bajo control sin el uso de medicamentos crónicos. A diferencia de una vacuna esterilizadora , en la que el VIH se erradicaría por completo del cuerpo, una cura funcional sirve más en la línea de una remisión en la que el virus no puede causar enfermedad, incluso si aún quedan rastros del virus.

Ha habido mucho entusiasmo y casi tanta controversia en torno a la perspectiva de una cura funcional. Françoise Barré-Sinoussi , el co-descubrimiento del VIH, declaró en 2013 que cree plenamente que esa cura se puede encontrar “en el espacio de los próximos 30 años”. En contraste, Robert Gallo (a quien también se le atribuye el descubrimiento del VIH) considera que el concepto es defectuoso y cree que es probable que partes de la teoría “no funcionen”.

Cómo podría funcionar una cura funcional

Uno de los mayores desafíos a los que se enfrentan los investigadores ha sido las células y los tejidos del cuerpo (llamados reservorios latentes ) donde el VIH puede persistir incluso en la cara de la supresión viral completa. Oculto dentro de estos reservorios celulares está el código genético del VIH, que el sistema inmunológico no puede detectar.

Dado que el virus no se está replicando activamente, sino que se transmite de forma pasiva a medida que la célula huésped se replica, no se ve afectado en gran medida por los medicamentos antirretrovirales (ya que los antirretrovirales funcionan al interrumpir una etapa en el ciclo de vida del virus y no en el huésped).

Hay varios modelos que se están explorando para abordar esto:

  • Purgar los depósitos latentes. Algunos científicos han demostrado que, al estimular los reservorios, el VIH puede reactivarse y liberarse de sus santuarios ocultos. Al hacerlo, el ART y otros agentes neutralizantes pueden erradicar completamente el nuevo virus purgado, una estrategia conocida como “kick-kill” Varios medicamentos tienen la capacidad de limpiar estos reservorios vitales, pero hasta la fecha, solo parcialmente. Se espera que las nuevas combinaciones de medicamentos mejoren estos resultados.
  • Estimular el cuerpo para producir anticuerpos “asesinos”. Hay tipos de proteínas inmunitarias, llamadas anticuerpos, que son producidas por el cuerpo en respuesta a una infección. Algunos de estos tienen la capacidad de neutralizar el VIH. El problema es que el VIH muta tan rápido que nunca hay una variedad suficientemente grande de anticuerpos “asesinos” para neutralizar todas las cepas. Sin embargo, en los últimos años, los científicos han descubierto que ciertos individuos raros se han especializado en  anticuerpos ampliamente neutralizantes (BnAbs)  que pueden matar un amplio espectro de mutaciones del VIH. Los científicos están explorando formas de estimular a estos agentes de origen natural, cuya estrategia puede ayudar a cumplir la promesa de “matar”.

Evidencia en apoyo de una cura funcional

Si bien la investigación sobre una cura funcional ha estado sobre la mesa durante algunos años, tres eventos específicos proporcionaron la prueba de concepto fundamental.

El principal de ellos es el único paciente que se cree que se “curó” del VIH en 2009. Timothy Brown (el paciente de Berlín) era un estadounidense VIH positivo que vivía en Berlín y recibió un trasplante experimental de médula ósea para tratar su leucemia aguda. Los médicos seleccionaron un donante de células madre con dos copias de una mutación genética llamada CCR5-delta-32, conocida por resistir el VIH en una población rara de personas .

Las pruebas de rutina realizadas poco después del trasplante revelaron que los anticuerpos contra el VIH en la sangre de Brown habían disminuido a niveles que sugerían la erradicación completa del virus. Las biopsias subsiguientes no confirmaron evidencia de VIH en ningún tejido de Brown, apoyando las afirmaciones de que el hombre estaba, de hecho, curado. Si bien el riesgo de muerte se considera demasiado alto para explorar los trasplantes de médula ósea como una opción curativa, el caso al menos proporcionó la evidencia de que una cura es, de hecho, posible.

Mientras tanto, otros científicos han estado investigando agentes experimentales que tienen la capacidad de purgar el VIH de sus reservorios latentes. Uno de los primeros estudios, realizado en la Universidad de Carolina del Norte en 2009, demostró que una clase de medicamentos llamados inhibidores de la histona desacetilasa (HDAC, por sus siglas en inglés) podrían reactivar el VIH latente a niveles de medicamentos considerados seguros y tolerables.

Si bien estudios posteriores han sugerido que el uso de un solo agente de HDAC puede proporcionar solo una reactivación parcial, hay algunas pruebas que sugieren que la terapia de combinación de HDAC o las clases más nuevas de medicamentos contra el cáncer (llamados compuestos de ingenol) podrían eliminar completamente el VIH latente de su escondite embalses

El camino hacia adelante

Por muy prometedor que parezca la investigación, plantean tantas preguntas como respuestas. El principal de ellos:

  • ¿Purgará el VIH de sus reservorios será suficiente para garantizar que el virus no restablezca los reservorios en las mismas (u otras) células?
  • ¿Qué tan importantes pueden ser los anticuerpos neutralizantes en general para una cura funcional dado que la estimulación de un solo anticuerpo de este tipo es, en el mejor de los casos, teórica?
  • ¿Qué tan seguros podemos estar de que el rebote viral no ocurrirá como sucedió con el caso del bebé de Mississippi y otros intentos fallidos?

Si bien parece que estamos en el camino correcto, es importante ver la investigación con optimismo cauteloso. Aun cuando los científicos continúan descubriendo los misterios que rodean al VIH, ninguno de estos avances sugiere vagamente que las reglas con respecto a la prevención y el tratamiento del VIH hayan cambiado.

En todo caso, dada la evidencia de que la detección temprana y la intervención son clave para una cura, el imperativo de permanecer vigilantes es, quizás, más importante que nunca.