Una visión general de la terapia craneosacral (CST)

El tratamiento se ha sugerido para migrañas, dolor de espalda y otras afecciones.

La terapia craneosacral (CST) es una forma de terapia táctil que se ha utilizado para el tratamiento y la prevención de las migrañas, así como para otras afecciones de dolor crónico. La técnica fue desarrollada en la década de 1970 por el Dr. John Upledger, un practicante osteopático y cofundador del Instituto Upledger en Florida.

La CST es una técnica no invasiva en la que un profesional toca ligeramente la columna vertebral, el cráneo y la pelvis bajo la presunción de que puede manipular y regular el flujo del líquido cefalorraquídeo (LCR) y ayudar en lo que Upledger denomina “respiración primaria”. La técnica y esta explicación se han encontrado con escepticismo.

Cómo se realiza la terapia craneosacral

La terapia craneosacral se realiza mientras está completamente vestido. Las sesiones pueden variar de 45 minutos a más de una hora, y generalmente las realiza un osteópata, un quiropráctico o un terapeuta de masaje.

Los practicantes de CST sostienen que el líquido cefalorraquídeo ejerce presión sobre el cráneo y provoca pequeños movimientos rítmicos de los huesos craneales. Usando un toque ligero (lo que Upledger describe como “no más que el peso de una moneda de cinco centavos”), el profesional “monitorea” el ritmo del líquido cefalorraquídeo para detectar posibles restricciones y desequilibrios.

Luego se utilizan técnicas manuales para “liberar” selectivamente estas áreas problemáticas, aliviando así la presión indebida sobre el cerebro y la médula espinal que se dice que contribuyen a afecciones como migrañas, fibromialgia y escoliosis.

Lo que dice la investigación

En general, ha sido difícil verificar si la terapia craneosacral funciona, pero se han realizado esfuerzos para definir los resultados. Ciertamente se necesita más investigación para determinar si el tratamiento es realmente efectivo para estas u otras condiciones, pero aquí hay un vistazo a algunos estudios existentes:

  • Migrañas : algunos estudios pequeños sugieren que la terapia craneosacral puede ser beneficiosa en el tratamiento de la migraña. Un estudio informó una reducción de los síntomas de migraña autoinformados después de cuatro semanas de tratamiento con CST. Sin embargo, no hubo grupo de control . Todos los participantes en el estudio fueron tratados con terapia craneosacral, lo que significa que no está claro si los efectos se debieron a la terapia sola u otras variables. Otro pequeño estudio de investigación publicó resultados que indican que la CST redujo la necesidad de medicamentos para el dolor en el 70 por ciento de los participantes. Los participantes fueron tratados en varios lugares diferentes, por diferentes duraciones, y por 10 profesionales diferentes que trabajan de forma independiente.
  • Dolor de espalda : hay alguna evidencia de que puede reducir el dolor de espalda en función de los resultados de un estudio de investigación que mostró que la respuesta al CST fue mejor que la respuesta al masaje clásico .
  • Síndrome post-conmoción : la terapia se ha considerado una posible opción para el tratamiento del dolor y los problemas para dormir causados ​​por el síndrome post-conmoción.
  • Autismo : otro estudio de investigación informó un mejor estado de ánimo, estabilidad emocional y comunicación después del tratamiento con CST en niños diagnosticados con autismo. Los resultados se basaron en informes de padres y terapeutas.

Controversia

Además del escepticismo sobre los efectos del CCT en sí, existe una gran controversia con respecto a la explicación que brindan los profesionales en términos de por qué funciona. Si bien la terapia craneosacral puede reducir algunos síntomas de dolor, no ha habido evidencia confiable de que funcione ajustando el flujo de líquido cefalorraquídeo como se describe.

El LCR normalmente fluye libremente alrededor de la columna vertebral y el cerebro. Un bloqueo en el flujo del LCR causa graves consecuencias, incluido un aumento de la presión alrededor de los nervios que controlan la visión y la pérdida de la visión. Los problemas crónicos con el flujo del LCR requieren una intervención quirúrgica con la colocación de un dispositivo llamado derivación ventriculoperitoneal (VP) , lo que pone en duda por qué la CST funcionaría como se sugiere.

Un estudio de 2006 utilizó conejos para evaluar los cambios en la presión del LCR y la posición ósea en respuesta a la CST mediante pruebas invasivas y diagnóstico por imágenes. No hubo cambios en la presión del LCR o en las posiciones óseas en respuesta a la CST. Si bien este no fue un estudio en humanos (un estudio en humanos invasivo no es seguro ni factible), los resultados son consistentes con las expectativas de la mayoría de los expertos sobre los efectos del toque ligero en el flujo del LCR y la estructura ósea.

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I am Dr. Christopher Loynes and I specialize in Bone Marrow Transplantation, Hematologic Neoplasms, and Leukemia. I graduated from the American University of Beirut, Beirut. I work at New York Bone Marrow Transplantation
Hospital and Hematologic Neoplasms. I am also the Faculty of Medicine at the American University of New York.